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Las perspectivas económicas del Sudeste Asiático: el pulso entre China y Estados Unidos

13/9/2026#东南亚投资#中国援外#中美博弈#软实力#国际发展
Las perspectivas económicas del Sudeste Asiático: el pulso entre China y Estados Unidos
Amigos, desde el año 2000, China ha invertido 261.700 millones de dólares en el Sudeste Asiático, lo que supone 8,8 veces más que Estados Unidos, pero ¿realmente ha merecido la pena este gasto? Veamos qué dicen los expertos. Hablemos primero del informe de AidData: estos pesos pesados de los think tanks se han devorado 103 páginas y, al final, han llegado a una conclusión: a la población local no le importamos mucho. Vaya, menuda noticia tan impactante. A fin de cuentas, nuestra influencia en el Sudeste Asiático no llega ni a la de Finlandia. Y es que, si bien puedo aguantar a Estados Unidos, que no esté a la altura de Finlandia sí que me molesta un poco. En realidad, este informe esconde dos grandes secretos. El primero es cómo gastan el dinero China, Estados Unidos y Japón. El segundo es cómo perciben los habitantes del Sudeste Asiático ese dinero. Empecemos por estos dos secretos. En primer lugar, ¿cómo se gasta el dinero? China es la que gasta más a lo grande, con un total de 261.700 millones de dólares, lo que supone el 68 % del total de los tres países. Estados Unidos gasta 29.700 millones y Japón, 95.800 millones. Los préstamos constituyen la mayor parte de nuestra ayuda, el 98 %; los de Estados Unidos son escasos, solo el 5 %, mientras que las ayudas a fondo perdido ascienden a 27.800 millones. Japón se sitúa entre Estados Unidos y China, con 78.500 millones en préstamos y 16.400 millones en ayudas a fondo perdido. ¿En qué gastamos el dinero? Los proyectos comerciales representan la mayor parte; la energía es el sector con mayor peso, con un 26,7 %; le siguen la industria, la minería y la construcción, con un 22,7 %; la banca y las finanzas, con un 17,7 %; y el transporte y el almacenamiento, con un 17,4 %. También hay infraestructura digital, parques industriales y proyectos gubernamentales. ¿Y los proyectos que no generan beneficios? La sanidad, un 0,85 %; la educación, un 0,13 %; y las organizaciones sociales, un 0,19 %. En Estados Unidos la situación es muy diferente: destinó un 19,5 % a organizaciones sociales, un 12,4 % a sanidad, un 8,5 % a ayuda en casos de catástrofes y un 6,4 % a educación. En Japón, por su parte, el 44,2 % se destinó al transporte y el almacenamiento, y el 9,8 % a la energía. ¿Qué resultados se han obtenido con este dinero? Según AidData, ocupamos el puesto 24 en cuanto a impacto y el 42 en cuanto a utilidad. Se trata de un descenso bastante pronunciado respecto al máximo histórico alcanzado en 2020, cuando nos situamos entre los diez primeros, pero seguimos siendo los primeros entre los socios de ayuda no tradicionales ajenos a la OCDE. Veamos ahora qué opinan los habitantes del sudeste asiático. ¿Qué es lo que más echan en falta? Educación, paz y justicia, economía, acción climática, infraestructuras innovadoras y salud y bienestar. ¿Y nuestros proyectos? Se centran en los aspectos tangibles; rara vez abordamos los aspectos intangibles, como las recomendaciones políticas o el desarrollo institucional. Por eso, a ojos de los habitantes del sudeste asiático, nuestros proyectos son meras herramientas, en lugar de vínculos emocionales. ¿Y Estados Unidos? Hace grandes cosas con poco dinero. El modelo estadounidense consiste en aportar muchas pequeñas cantidades de dinero, sin preocuparse por el rendimiento, para crear innumerables puntos de contacto. Este modelo facilita el establecimiento de vínculos duraderos con la población local. Pero el problema es que, cuando este tipo de fondos se acumulan, pueden generar corrupción; al fin y al cabo, el dinero no se da a cambio de nada. ¿Cómo resolver este problema? Debemos actuar en dos frentes. Apostar fuerte por los grandes proyectos, de arriba abajo; y seguir con proyectos pequeños y continuos, de abajo arriba. En definitiva, hay que actuar en todos los frentes. Por último, debemos reconocer que, en los últimos años, la influencia de Estados Unidos en el Sudeste Asiático ha sido realmente considerable. Especialmente en ámbitos como la educación, la sanidad, la igualdad de género y los derechos humanos, donde lo hacen mejor que nosotros. ¿Y nosotros? Nos hemos centrado exclusivamente en las infraestructuras físicas y nos hemos olvidado de los servicios sociales. En resumen, si queremos afianzarnos en el Sudeste Asiático, debemos tener en cuenta tanto el poder blando como el duro, y no centrarnos únicamente en lo material. Al fin y al cabo, el corazón de las personas es de carne y hueso, no de hierro.